Preparación

Si hay algo admirable en Friendship es la facilidad que tienen para dirigir una conversación hacia los temas que ellos desean.

Normalmente comenzábamos hablando sobre el último partido del Colo Colo y antes de cinco minutos ya nos estábamos preguntando quienes éramos, de donde veníamos y hacia donde íbamos.

Así fue como más de alguna vez tocaron el tema de lo paranormal y yo caí, contándoles mis desgraciadas experiencias al respecto. Lo más curioso fue que no parecieron extrañarse, sino que mas bien como que dieron a entender que lo sabían.

Me preguntaron por qué no había continuado con las experiencias y yo les contesté que, ni a palos, ¡Ya había tenido suficiente!.

Allí fue donde me explicaron, que lo que yo llamaba capacidades paranormales no eran tales, ya que todos los seres humanos nacen con el hardware necesario como para hacer esas cosas y aun mucho más. El problema es que a medida que vamos creciendo y “educándonos”se van perdiendo. En el hombre primitivo estas capacidades fueron fundamentales para su desarrollo y en ese tiempo se mantenían durante toda la vida, tal como ahora ocurre con muchos animales.

Hay personas que, a veces, por caprichos de la genética, nacen mas dotados al respecto, pero que si no ejercitan esas capacidades, poco a poco las van perdiendo.

También me contaron que ellos usaban mucho esas técnicas y que por lo tanto las habían estudiado y medido y que ahora incluso podían amplificarlas por medios electrónicos.

No se como, pero terminaron convenciéndome para reanudar mis experiencias parasicológicas, claro que ahora dirigido por ellos.

Comenzamos el entrenamiento en el año 1987, primero con cosas muy simples, que no puedo negar me dejaron bastante entusiasmado. Después la cosa se puso mas complicada y comenzaron las exigencias. Yo no debería probar ninguna sustancia estimulante, tales como cafeína, nicotina, alcohol etc.

El cerebro, que es parte del hardware que utilizamos para estas técnicas, debe de estar totalmente limpio y en estado de reposo, solo entonces puede funcionar correctamente. Cualquier sustancia extraña solo confunde las percepciones, lo que termina produciendo los caóticos resultados que podemos observar en la mayoría de los llamados Encuentros del Tercer Tipo.

Estos son generalmente, o casuales, o intentos de comunicación, los que la mayoría de las veces se ven frustrados porque el cerebro del receptor está contaminado por algún tipo de estimulante. Hay que destacar entre estos últimos, especialmente, a la adrenalina, la que es producida automáticamente por el cuerpo, cuando el cristiano se asusta ( y no es para menos).

Se debe recordar que estos intentos de comunicación se realizan por medio de telepatía y que por lo tanto lo que se enreda no son palabras, sino conceptos, lo que es mucho peor.

En un comienzo esto me entusiasmó mucho, pero al correr de los meses, vine a caer en la cuenta que para conseguir lo que ellos pretendían de mí, yo debería de dejar de ser quien era, lo que en ese momento para mí era inaceptable.

Llegué a fumar casi tres paquetes de cigarrillos al día, con el alcohol nunca he tenido problemas, era lo que llaman un bebedor social y en cuanto al café, lo consideraba indispensable para paliar el frío de Chiloe. Mis finanzas andaban pésimo, mi matrimonio peor, tenía una tos y una bronquitis crónica pero....no quería cambiar.

Poseía una serie de conceptos prejuiciosos, de esos que a uno le inculcan cuando chico, sobre que era la vida, que amistades se debiera tener, cómo había uno de comportarse para que no lo hicieran huevón, cómo había que pelear las oportunidades antes de que llegara otro, que a las mujeres había que tolerarlas y aprovecharlas, etc, etc, etc.

Y no quería cambiar.

Ahora pasaba mas tiempo en Santiago, ya que trabajaba en un proyecto de explotación del fundo, para que CORFO me prestara plata.

En cuanto a Friendship, deseaba aprender, pero no a ese costo, por lo tanto hacía trampa. Total los gringos estaban lejos. ¿Cómo se iban a enterar?

Si me pedían que meditara y me mantuviera solo en una pieza oscura durante una hora, yo a los quince minutos estaba afuera.

Pensé que ahora estando en Santiago no necesitaría el café, traté de no beber, pero cuando se está quebrado y alguien te ofrece un whisky. ¡Uno no es de fierro!

Con el cigarrillo la cosa era mas fiera. Un vicio arraigado durante mas de treinta años en el cuerpo no se quita así no mas. Compraba cigarrillos con menos nicotina, por lo tanto tenía que aumentar la cantidad. A veces me sorprendía con dos cigarrillos prendidos. No me sentía seguro cuando viajaba si no llevaba una o dos cajetillas de repuesto.

Tenía que aguantar cada cierto tiempo las filípicas de Octavio, Oscar o Rodrigo:

-Ernesto, de Friendship nos pidieron que te aconsejáramos que no fumes, te va a hacer muy mal.

Bueno, pensaba yo, el día que comience a hacerme mal, lo dejo.

Mido 1,83m y pesaba 56 Kg.

Lo mas increíble era, que a pesar de todo, avanzaba. Comencé a poder hacer cosas que nunca me habría imaginado iba a poder alcanzar.

Tenía que probar, y para eso se necesitan sujetos de experimentación, y que mejor que los amigos y parientes.

Al principio a la gente estas cosas las divierte, pero cuando ven que el asunto va en serio se asustan, y a veces mucho.

De repente me di cuenta que personas muy cercanas a mí y a quien yo quería mucho, me temían.

Con Friendship cada cierto tiempo tenía que rendir una especie de exámenes, los que para sorpresa de ellos mismos, generalmente aprobaba. Nunca faltaba la recomendación:

Ernesto, si anoche no te hubieras bebido ese whisky, lo habrías hecho mucho mejor .

¿Cómo lo sabían?

Entre las pruebas que tuve que hacer fue la de obtener un objeto sólido desde la casa de alguien, sin que este se diera cuenta y sin yo entrar a la casa. Parece imposible, sin embargo no lo es.

Pude sacar desde el hogar de la familia Ortiz Muñoz un llavero con todas las llaves de la casa. Al día siguiente se lo entregué a Octavio, quién no podía creerlo pues esa noche estaba la familia completa en casa, mas algunas visitas, y nunca abandonaron la vivienda. Desde ese día Cristina me mira con ojos raros.

Al día siguiente Ariel llamó a Octavio y preguntó si había recibido las llaves, Octavio contestó afirmativamente y la prueba se dio por superada.

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