Síndrome de los Locos de las Vacas

-Patrón, ¿Quiere hacer un buen negocio?
-Por supuesto, porque como están las cosas........
 
-¿Quiere vender las vacas?
-¿Las mías?, ¡Si las acabo de traer!
-Nooo, las chilotas.

En Chiloe a medida que los colonos han ido despejando el bosque se han ido dedicando a la ganadería. Esto no es tan fácil, ya que aunque parezca raro, hay poco pasto y las condiciones climáticas son extremas. Sin embargo hay un ganado nativo que sobrevive sin problemas, estas son las vacas indias o chilotas.

Pesan la mitad de las otras, su carne es fibrosa y dura y no dan mas de dos o tres litros de leche al día. A veces estos animales se internan en el monte virgen y se extravían, nadie se preocupa de buscarlas, se alimentan de musgos y quilas, se reproducen y de vez en cuando vuelven a aparecer en los potreros.

A ningún chilote se le habría ocurrido comprar una vaca chilota, pues aun en esos tiempos, se podían pillar en el monte y de pagar por ellas, su valor era menos de un tercio del de una vaca normal.

- Y... ¿Quién me va a comprar esas vacas?
- Unos gringos.
-¿Que gringos?
-Unos que andan en una lancha blanca, 
Bahamondes ya les vendió dos y a $ 200.000.- cada una.

Una vaca Hereford, Angus o de cualquier raza conocida valía $ 260.000. - pero por esas indias nadie pagaría mas de $ 60.000.-

-¿Cómo son esos gringos?
- Grandes, rubios y con mucho billete.
 
¡Tate! –pensé— esos son los pobres Friendship y
estos badulaques quieren engañarlos.

Hay que recordar que hasta ese momento (1984) yo estaba seguro que mis interlocutores radiales, los Friendship, eran una congregación religiosa cristiana que con gran dificultad se estaba instalando en una isla del archipiélago de los Chonos.

¡Hay que advertirlos! – pensé.

Llamé al Mytilus II y les dije que deseaba hablar con ellos. No me atreví a contarles el asunto inmediatamente, ya que varios de mis vecinos tenían radio y deseaban vender vacas.

Me contestaron que andaban por allí cerca, comprando ganado, y que si quería hablar con ellos nos encontráramos en Quicaví.

Hacia allá me dirigí y abordé el yate. Me recibieron con su amabilidad de costumbre, me convidaron castañas cocidas y sobre la transacción de ganado me dijeron que no me preocupara, que ellos sabían muy bien lo que estaban comprando.

Aprovecharon para invitarme a que los acompañara en el viaje, ya que iban hacia Tac y las Butachauques, donde todavía quedaban vacas salvajes, por lo tanto, a la vuelta me dejarían de nuevo en Quicaví.

Esa fue la primera vez que navegué con ellos

Todo se desarrolló en forma muy placentera y me fijé que ahora el Mytilus II tenía motores nuevos y un sistema de navegación satelital, lo que en esos tiempos era un gran lujo.

También esa fue la vez que me di cuenta que para contar la plata y las vacas, lo hacían en forma diferente a como lo hacía yo. No usaban la base 10, calculaban en base 6.

Poco más de nueve meses después todo el mundo en el campo lo comentaba:

¡Estos gringos tienen que ser brujos!
¡Es imposible!
¡Que nos devuelvan nuestras vacas!

Cada vaca india o chilota había parido mellizos Hereford.

Consultado Ariel por ese “milagro”, riéndose explicaba:

¡Aquí no hay nada de milagroso!, solamente que hemos elegido
las vacas chilotas por su probada resistencia al medio ambiente
local y las hemos inseminado con óvulos previamente fecundados.

Si, tiene lógica, pero hay que recordar que estábamos en 1984.

Alberto X

Sé que todos se preguntarán por qué aun no he hablado de Alberto, quien, sin duda, es uno de los personajes principales de esta increíble historia. El aparece mencionado en cada publicación o articulo que se ha escrito al respecto, incluso por Mariano Silva al comienzo de esta historia.

Uno de los problemas que se me han presentado para poder escribir estas líneas, es que tengo necesariamente que referirme a personas vivas (algunas demasiado vivas), muchas de ellas reacias a ver su nombre en letras de molde, especialmente en un tema como este.

No es el caso de Alberto, pues donde está no creo que le importe mucho. Además por su carácter, él es cualquier cosa menos un Tonto Grave. Yo lo conocí cuando los dos pasábamos por graves apreturas existenciales, sin embargo él nunca perdió su buen humor.

El problema es que todos tenemos familia, que es algo que nosotros no elegimos y algunos de ellos son muy apegados a la ley de gravedad. ¡Me lo dicen a mi!

Yo lo conocí por radio a mediados de 1983 y no lo vine a ver físicamente hasta dos meses después. Fue una de las primeras personas con quien tuve contacto radial y congeniamos inmediatamente, por estar ambos en situación muy similar: vivíamos alejados del mundo y absolutamente solos.

El caso de él era bastante especial.

Años atrás, su esposa, aprovechando la coyuntura política por la que nuestro país pasaba en esos momentos y sin decirle nada a él, se asiló en una embajada europea junto a sus dos pequeños hijos. Así y de repente, Alberto se vio privado de su familia.

Vendió su casa y todo lo que tenía, con lo que pudo pagar el 50% del valor de un yate y cuyo saldo pensaba enterar con las ganancias que obtendría trabajando el mismo yate. En un principio esto funcionó, ya que consiguió un trabajo relacionado con investigaciones oceanográficas. Allí fue, según me contó después, cuando tuvo su primera experiencia Ovni.

Navegaba de noche por el canal Goñi, casi a la cuadra de Isla Williams, cuando observó que desde detrás de un islote salía una luz blanca, que cada vez iluminaba mas. Eso de por si era curioso, pero lo peor era que en ese islote él había dejado, tres días atrás, una serie de instrumentos y censores que ahora debería recuperar.

No hubo mas remedio que enfilar proa hacia el islote y cuando se encontraba como a dos millas, la luz salió desde detrás del islote y se dirigió, casi a ras de agua hacia el Mytilus II, sobre el cual pasó a no mas de 5 metros de altura.

Alberto recibió quemaduras, similares a las quemaduras de sol, en su brazo izquierdo, que llevaba fuera de la cabina.

Dos marineros que se encontraban en cubierta cuando pasó el objeto, sufrieron el mismo tipo de quemaduras en su cuerpo, a pesar de que estaban vestidos con ropa gruesa.

Durante todo el incidente hubo comunicación radial con estaciones de Iquique y Santiago, una de las cuales fue la estación Lucero en 27.215 Khz. También el fenómeno fue observado por otras embarcaciones que se encontraban cerca y por el personal de un faro, en una de las islas.

Este incidente me fue relatado por Alberto, aproximadamente un año después de ocurrido y quejándose de que el instrumental dejado en el islote, nunca pudo ser recuperado, pues desapareció junto con el objeto volador.

Desgraciadamente en 1983 y debido a la crisis económica, se acabó el trabajo y por lo tanto dejó de percibir dinero.

Esto lo complicó mucho ya que no pudo seguir pagando la deuda del yate. Sus acreedores trataron de embargar la embarcación, por lo que Alberto no podía atracar en puertos conocidos para evitar la notificación judicial. Aquí recurrió a su amigo Ernesto.

Así fue como me vi viajando de caleta en caleta llevándole bidones de petróleo, porque sin combustible no se podía mover.

El Mytilus II para Alberto no solamente era un yate, sino que además su hogar y todo lo que tenía.

Yo no lo hacía mejor, mis sueños madereros se estaban viniendo abajo y sobrevivía solo con la venta de leña. Mi situación matrimonial tampoco era envidiable.

Nuestras conversaciones radiales eran, como me figuro deben ser, las reuniones de mariachis: puros lamentos y quejidos.

Lo peor era que ya nos estábamos empezando a acostumbrar a tanta desgracia, sin embargo un día Alberto me llama:

¡Compadre, se acabó el problema!
-¿Cómo?
¡Conseguí pega!
-¿Cómo?
¡Unos gringos! , Parece que son curas.
-¿Y la deuda?
Me ayudan a pagarla.
-¿Quiénes son?
Una tal Congregación  Friendship,  que se está instalando
en una isla del Archipiélago de los Chonos...........

Esa fue la primera noticia que yo tuve de la existencia de Friendship

De ahí en adelante seguí conversando casi diariamente con el Mytilus II, aunque ahora ya no solamente con Alberto, sino que también con sus empleadores.

Así fue como verdaderamente comenzó mi relación con la Congregación Friendship.

En un comienzo nos juntábamos cuando podíamos y “pelábamos” a “los gringos”. Esas ocasiones se fueron haciendo cada vez mas escasas ya que ahora el Mytilus II muchas veces quedaba fuera del alcance de la radio y cuando no, ahora yo sabía que Alberto no navegaba solo en la cabina.

Cuando nos veíamos, siempre era a bordo del Mytilus II y en presencia de los gringos, por lo que yo no lograba sacarle muchas confidencias. De todas maneras así fue como empecé a conocer los primeros detalles de lo que ocurría en la isla.

Alberto fue lentamente cambiando, comenzó a ponerse mas espiritual y responsable, aunque nunca perdió su espíritu libertario que tantos problemas le había traído a este lado de la mar. Se acostumbró a vivir de otra manera, solo y lejos de las leyes y regulaciones que ahogan a todos los “normales”. Publicar entradaTal vez fue eso lo que lo impulsó a quedarse. Ya no cabía en este mundo tan “normal”.

No fue ese mi caso.

La última vez que lo vi fue en Carrizal Bajo, en 1999 y seguía navegando y trabajando para Friendship

Dientes

Tal como lo dije en Tercera Parte, fui testigo de una conversación bastante especial entre un dentista asignado a un Consultorio Rural de Chiloe y Rafael, de Friendship.

Esto se debió a que en un momento la Congregación aceptó responder por radio, a cualquier pregunta que se les quisiera hacer y sobre cualquier tema. Yo por lo menos, no me encontraba capacitado como para preguntar sobre ciencia avanzada o cosas que realmente valieran la pena. No las frivolidades que querían saber los “coleguitas” radioaficionados.

Como también ya lo he dicho, en este caso no podré identificar plenamente al profesional, ya que él no lo desea y con justa razón.

El dentista, al que en este caso llamaremos Cristián, era un profesional joven, el que hacía muy poco había abandonado la Universidad. Se distinguía de los otros miembros del Consultorio por su informalidad. Ya había se le había exonerado de otro consultorio en la XI Región por haber sido sorprendido desnudo, junto a dos turistas suecas, haciendo uso de los equipos de rayos ultravioleta del hospital, para tostarse.

En el pueblo se mezclaba con todos y participaba de todas las fiestas, a gran disgusto del medico jefe del consultorio

Muy pronto llegamos a congeniar, ya que me ayudó bastante en una campaña en contra de su jefe, un reyezuelo de 28 años que por el hecho de ser medico se creía dios y trataba muy mal a los pacientes y a sus familiares.

Le conté el asunto y accedió inmediatamente diciendo:

-¡Vamos a ver si es verdad que saben tanto!.

La única forma de realizar la conversación era a través de mi equipo, porque Cristian no era radioaficionado. El viernes en la noche se fue a alojar a mi casa, ya que el pueblo quedaba como a 35 Km de mi hogar.

La charla comenzó como a las 9 de la noche con las presentaciones del caso. Rafael preguntó cuál era la especialidad de Cristian, a lo que este contestó que era Odontólogo, Cirujano Dentista egresado de la Universidad Católica de Chile, hacía dos años.

¡Ah! Entonces eres medico.
-No, soy odontólogo.
¿No es lo mismo?
-No, yo me especializo en el sistema masticador del ser humano.
¿Los dientes?
-Bueno, si, entre otras cosas los dientes.
Curioso, nosotros no tenemos esa especialidad. 
-¿Entonces, como se las arreglan?
 Para eso estamos nosotros, los médicos .

Allí comenzó la típica confrontación entre profesionales donde cada uno defiende lo suyo. Yo creí que la tan esperada charla, desde ese momento se iba a convertir en otra aburrida discusión de esas que no llevan a nada. Hasta que Rafael dejó caer sus argumentos:

¿Sabes tu cuanto dinero y esfuerzos se gastan anualmente en el mundo para desarrollar tecnologías
y materiales de odontología?
-...No...
Bueno, en los Estados Unidos se han gastado durante elaño pasado mas de N millones de dólares 
solo en investigaciones referentes a nuevos materiales para obturaciones
En Suecia la Universidad X gastó M millones de coronas suecas
en investigaciones sobre aleaciones metálicas para implantes .
Una asociación de universidades de la Comunidad Europea lleva 
cinco años investigando sobre problemas de encías.
-¿Y?
Además está todo lo que gastan las compañías privadas 
-¿Y?
¡Se han ido por donde no deben! 
-¿Cómo?
¿No se han preguntado Uds. nunca  por qué salen los dientes ? 
-¿Cómo?
Si, Uds. bien saben que los seres humanos nacen sin dientes. 
- Si.
Sin embargo a los pocos meses después del nacimiento les omienzan a aparecer dientes. ¿Por qué? .
-¡Por que es natural!
¿Por qué?.... Además, antes de los 7 años esos dientes se caen, ¿Por qué? .
Luego vuelven a salir. ¿Por qué?.... 
-¡Porque está dentro de nuestro código genético!
¡Exactamente!  También debo decirles que el ser humano tiene una
tercera dentición, la que debería ocurrir a los 110 años 
aproximadamente y si Uds. no la conocen es por que si alguno 
logra llegar a esa edad, lo hace en un estado físico tan 
deplorable, que ya no hay calcio en su organismo como para 
formar el diente. Sin embargo se ven bastantes casos de 
ancianos que les aparecen remedos de piezas dentales después de los 90 
años .
-Si, he oído hablar de eso.
Bien, nosotros hace mucho tiempo atrás nos preocupamos de ese 
asunto y ahora sabemos el por qué. Por lo tanto cuando alguien
sufre un daño en una pieza dental la reparamos y obturamos solo 
hasta cierto punto, después si el daño es mas grave, simplemente
extraemos la pieza y hacemos que crezca otra nueva. 
-¿Cómo?
Imitando lo que hace la naturaleza .
-¿Cómo?

Allí comenzó una larga exposición técnica que yo por supuesto no entendí y que por lo tanto no recuerdo. Lo que si se, es que impresionó mucho a Cristian, quien le dio vueltas al tema durante varios días. Además, él no creía en extraterrestres.

Posteriormente hizo contacto directo con ellos en una de las recaladas del Mytilus II, pero ignoro si habrá llegado a visitar la isla.

Yo sabía que él era una persona muy sensible, pero nunca sospeché que esto lo iba a afectar tanto. Solo ahora, después de mas de 15 años y a través de una amiga periodista me vengo a enterar de las graves consecuencias que este incidente tuvo para la psiquis de Cristian, quien actualmente es un exitoso profesional de la V Región.

No sé por que, pero hoy, y totalmente recuperado, se niega terminantemente a hablar de Friendship.

¿Por qué nosotros?

Esa es una pregunta que todos los que alguna vez tuvimos algo que ver con Friendship nos la hicimos, nos la hacemos y nos la seguiremos haciendo.

La familia Ortiz alguna vez consultó y la respuesta fue:

Por razones genéticas

Sé de otros que también preguntaron y se les respondió:

Por que tienes las condiciones necesarias para “servir” junto a nosotros

Hubo otras respuestas similares, pero siempre, además, se recomendaba que revisáramos la Biblia en diferentes pasajes del Antiguo Testamento, especialmente en Génesis 6. en la versión de Jerusalén.

Ignoro la razón por la cual muchas personas fueron llamadas por Friendship, pero si logré saber para que me querían a mí.

Soy hijo único y mis padres se separaron cuando yo tenía 3 años. Me crié solo con mi madre, hasta que ella murió en 1950, mucho antes de que yo llegara a la adolescencia.

A pesar de que en ese tiempo no existía la televisión yo no me aburría. Me acostumbré a jugar solo.

Me entretenía con juguetes que yo mismo fabricaba, además del trompo y las bolitas. Con estas últimas era muy entretenido “la hachita y cuarta” y los “tres hoyitos”.

Para ser un buen jugador de bolitas se requiere calculo y buena motricidad fina, que era algo que yo no poseía. Sin embargo tenía como suplir esa carencia.

Lanzaba la bolita hacia el hoyito y si iba desviada, la dirigía mentalmente hasta que entrara. Incluso, si quedaba al borde, podía empujarla hacia adentro. También jugaba con soldaditos de plomo, con los que hacía desfiles y batallas y a los que obligaba mentalmente a darse media vuelta.

Jamás se me pasó por la mente que las otras personas no podían hacer lo mismo.

Mi madre hablaba francés y cuando lo hacía yo lo comprendía perfectamente.

Sabía lo que pensaban las personas que iban de visita a nuestra casa.

Predecía acontecimientos futuros para gran entretenimiento de las amigas de la familia.

Sin embargo no pude predecir que mi madre iba a ser victima del cáncer, el que la mataría en menos de cuatro meses.

Allí yo pasé a vivir con mi padre, que como Uds. comprenderán, era un señor al que yo apenas conocía. El tenía otros dos hijos de un matrimonio anterior y al fallecimiento de mi madre, se casó nuevamente. Ahora, su flamante esposa a su vez era viuda y aportó otros cinco hijos al matrimonio.

Como comprenderán mi mundo cambió radicalmente. Ya no era único, pertenecía a una comunidad. El problema era que la comunidad no estaba preparada para mi ni yo estaba preparado para la comunidad.

Las capacidades paranormales que yo traía solo me causaron problemas, odios y malentendidos. Si avisaba que en tres días mas se iba a quebrar el espejo del comedor y efectivamente se quebraba, era porque yo lo había roto. Si presentía que a una persona mayor me odiaba y yo le preguntaba por qué, me castigaban por impertinente.

Un día tuve la mala idea de decir en la mesa que un vecino se iba a morir pronto. Tres días después fue con mi familia a un paseo y se ahogó.

¡Yo no maté al vecino! Solo lo presentí.

Todas estas cosas comenzaron a producir en mi un rechazo inconsciente a todo lo que no fuera “normal”. Durante mi adolescencia me consideré un ser desdichado por haber nacido con esta carga, la que otros consideraban un don. El resto de mi adolescencia lo pasé en internados, donde siempre hice todo lo posible para que mi problema no se notara, aunque a veces no lo logré.

A medida que me alejaba de la pubertad y tal vez gracias a mis esfuerzos, las extrañas capacidades fueron disminuyendo, hasta prácticamente desaparecer.

En 1957, siendo yo santiaguino, entré a estudiar ingeniería a la Universidad de Concepción. Allí viví en la pensión de la señora Enriqueta Schumacher, augusta matrona cuyo hogar albergó a varias generaciones de profesionales hoy egresados de dicha universidad.

En casa de doña Enriqueta la mayoría de los pensionistas eran estudiantes de medicina, y de alguna forma algunos terminaron enterándose de mi gracia. Intentaron estudiarme porque siempre creyeron que lo que yo hacía eran trucos, pero de esa forma yo tuve acceso a textos de psiquiatría y sicología. También descubrí que si me ponía un delantal blanco podía asistir a las clases y visitar a los enfermos en la ronda diaria. El asunto empezó a gustarme.

En 1960 Concepción fue azotada por un fuerte terremoto, el que mandó abajo a mas de la mitad de la Universidad, Escuela de Ingeniería incluida. Yo tuve que volver a Santiago, donde conocí a una persona que me impresionó profundamente. Se trata de Enrique Inhen B., constructor civil y uno de los psíquicos mas increíbles que he conocido, a pasar de que nunca se ha dedicado a estas cosas y tampoco las ha tomado en serio.

Intercambiamos conocimientos y como ambos teníamos gran curiosidad por el tema comenzamos a experimentar. Los resultados no se hicieron esperar: eran increíbles. Podíamos desafiar muchas leyes naturales, aunque no sabíamos por qué.

En vista del éxito que conseguíamos, tuvimos la peregrina idea de que con nuestras capacidades podríamos aliviar trastornos mentales. Comenzamos a relacionarnos con insanos, curábamos supuestos males de ojo, enfermedades imaginarias, posesiones diabólicas y otras yerbas. Desgraciadamente y por que no cobrábamos, empezamos a hacernos famosos, hasta que: ...........¡Comenzamos a contagiarnos!

¡Si señores!, Aunque Uds. no me crean ¡La locura es contagiosa!, si no, vean a algunos ufólogos...

Para Enrique esto trajo muy serias consecuencias en su vida privada y para mi tal vez fue peor. Comencé a tener crisis de angustia, trastornos en el sueño y a experimentar extraños fenómenos inexplicables que no podía controlar.

En resumen, nuevamente y debido a lo paranormal mi vida era un caos. Demoré años en estabilizarme y cuando logré hacerlo, definitivamente no quise saber mas del asunto.

Trece años después y cuando todo parecía olvidado comenzó mi relación con Friendship. No se como, pero con una sutileza de otro mundo y a través de las conversaciones radiales me fueron llevando hacia esos temas.

Preparación

Si hay algo admirable en Friendship es la facilidad que tienen para dirigir una conversación hacia los temas que ellos desean.

Normalmente comenzábamos hablando sobre el último partido del Colo Colo y antes de cinco minutos ya nos estábamos preguntando quienes éramos, de donde veníamos y hacia donde íbamos.

Así fue como más de alguna vez tocaron el tema de lo paranormal y yo caí, contándoles mis desgraciadas experiencias al respecto. Lo más curioso fue que no parecieron extrañarse, sino que mas bien como que dieron a entender que lo sabían.

Me preguntaron por qué no había continuado con las experiencias y yo les contesté que, ni a palos, ¡Ya había tenido suficiente!.

Allí fue donde me explicaron, que lo que yo llamaba capacidades paranormales no eran tales, ya que todos los seres humanos nacen con el hardware necesario como para hacer esas cosas y aun mucho más. El problema es que a medida que vamos creciendo y “educándonos”se van perdiendo. En el hombre primitivo estas capacidades fueron fundamentales para su desarrollo y en ese tiempo se mantenían durante toda la vida, tal como ahora ocurre con muchos animales.

Hay personas que, a veces, por caprichos de la genética, nacen mas dotados al respecto, pero que si no ejercitan esas capacidades, poco a poco las van perdiendo.

También me contaron que ellos usaban mucho esas técnicas y que por lo tanto las habían estudiado y medido y que ahora incluso podían amplificarlas por medios electrónicos.

No se como, pero terminaron convenciéndome para reanudar mis experiencias parasicológicas, claro que ahora dirigido por ellos.

Comenzamos el entrenamiento en el año 1987, primero con cosas muy simples, que no puedo negar me dejaron bastante entusiasmado. Después la cosa se puso mas complicada y comenzaron las exigencias. Yo no debería probar ninguna sustancia estimulante, tales como cafeína, nicotina, alcohol etc.

El cerebro, que es parte del hardware que utilizamos para estas técnicas, debe de estar totalmente limpio y en estado de reposo, solo entonces puede funcionar correctamente. Cualquier sustancia extraña solo confunde las percepciones, lo que termina produciendo los caóticos resultados que podemos observar en la mayoría de los llamados Encuentros del Tercer Tipo.

Estos son generalmente, o casuales, o intentos de comunicación, los que la mayoría de las veces se ven frustrados porque el cerebro del receptor está contaminado por algún tipo de estimulante. Hay que destacar entre estos últimos, especialmente, a la adrenalina, la que es producida automáticamente por el cuerpo, cuando el cristiano se asusta ( y no es para menos).

Se debe recordar que estos intentos de comunicación se realizan por medio de telepatía y que por lo tanto lo que se enreda no son palabras, sino conceptos, lo que es mucho peor.

En un comienzo esto me entusiasmó mucho, pero al correr de los meses, vine a caer en la cuenta que para conseguir lo que ellos pretendían de mí, yo debería de dejar de ser quien era, lo que en ese momento para mí era inaceptable.

Llegué a fumar casi tres paquetes de cigarrillos al día, con el alcohol nunca he tenido problemas, era lo que llaman un bebedor social y en cuanto al café, lo consideraba indispensable para paliar el frío de Chiloe. Mis finanzas andaban pésimo, mi matrimonio peor, tenía una tos y una bronquitis crónica pero....no quería cambiar.

Poseía una serie de conceptos prejuiciosos, de esos que a uno le inculcan cuando chico, sobre que era la vida, que amistades se debiera tener, cómo había uno de comportarse para que no lo hicieran huevón, cómo había que pelear las oportunidades antes de que llegara otro, que a las mujeres había que tolerarlas y aprovecharlas, etc, etc, etc.

Y no quería cambiar.

Ahora pasaba mas tiempo en Santiago, ya que trabajaba en un proyecto de explotación del fundo, para que CORFO me prestara plata.

En cuanto a Friendship, deseaba aprender, pero no a ese costo, por lo tanto hacía trampa. Total los gringos estaban lejos. ¿Cómo se iban a enterar?

Si me pedían que meditara y me mantuviera solo en una pieza oscura durante una hora, yo a los quince minutos estaba afuera.

Pensé que ahora estando en Santiago no necesitaría el café, traté de no beber, pero cuando se está quebrado y alguien te ofrece un whisky. ¡Uno no es de fierro!

Con el cigarrillo la cosa era mas fiera. Un vicio arraigado durante mas de treinta años en el cuerpo no se quita así no mas. Compraba cigarrillos con menos nicotina, por lo tanto tenía que aumentar la cantidad. A veces me sorprendía con dos cigarrillos prendidos. No me sentía seguro cuando viajaba si no llevaba una o dos cajetillas de repuesto.

Tenía que aguantar cada cierto tiempo las filípicas de Octavio, Oscar o Rodrigo:

-Ernesto, de Friendship nos pidieron que te aconsejáramos que no fumes, te va a hacer muy mal.

Bueno, pensaba yo, el día que comience a hacerme mal, lo dejo.

Mido 1,83m y pesaba 56 Kg.

Lo mas increíble era, que a pesar de todo, avanzaba. Comencé a poder hacer cosas que nunca me habría imaginado iba a poder alcanzar.

Tenía que probar, y para eso se necesitan sujetos de experimentación, y que mejor que los amigos y parientes.

Al principio a la gente estas cosas las divierte, pero cuando ven que el asunto va en serio se asustan, y a veces mucho.

De repente me di cuenta que personas muy cercanas a mí y a quien yo quería mucho, me temían.

Con Friendship cada cierto tiempo tenía que rendir una especie de exámenes, los que para sorpresa de ellos mismos, generalmente aprobaba. Nunca faltaba la recomendación:

Ernesto, si anoche no te hubieras bebido ese whisky, lo habrías hecho mucho mejor .

¿Cómo lo sabían?

Entre las pruebas que tuve que hacer fue la de obtener un objeto sólido desde la casa de alguien, sin que este se diera cuenta y sin yo entrar a la casa. Parece imposible, sin embargo no lo es.

Pude sacar desde el hogar de la familia Ortiz Muñoz un llavero con todas las llaves de la casa. Al día siguiente se lo entregué a Octavio, quién no podía creerlo pues esa noche estaba la familia completa en casa, mas algunas visitas, y nunca abandonaron la vivienda. Desde ese día Cristina me mira con ojos raros.

Al día siguiente Ariel llamó a Octavio y preguntó si había recibido las llaves, Octavio contestó afirmativamente y la prueba se dio por superada.